¿ES UNA IDEA UN NEGOCIO? NI DE COÑA

Tras regresar de Silicon Valley, una de las cosas que más me ha sorprendido en España es el valor que damos a las ideas. Sin duda somos un país creativo con una gran capacidad para generar proyectos, pero, una vez que tenemos una buena idea, solemos optar por:

a) Ahogarla a base de cañas en un bar, mientras la compartimos con amigos y pensamos y repensamos cuál será el siguiente paso que no damos nunca por la resaca causada por el fervor creativo.

b) Guardarla bajo cinco llaves en el hogar. No vaya a ser que me la copien. Y allí se quedará para siempre, claro.

Puestos a elegir, mejor optar por la primera opción que es, huelga decir, por la que siempre se ha decantado mi rubiedad.
Esta semana, dándole vueltas a cómo prototipar una idea y aferrándome ya con terror a la segunda copa de vino, traté de enderezar mi actitud Spanish repasando mis apuntes de Technology Entrepreneurship for Hig-Growth Innovation. Y allí estaba ese fantástico texto que me encantaría  asumir como propio pero que salió del intelecto del gran Tom Byers y que paso a traducir (divulgar queda más bonito, no?) :

What is the difference between an idea and a business oportunity?

El emprendimiento tecnológico es un tipo de liderazgo económico basado en:

1) El proceso de identificar las oportunidades económicas de una gran tecnología

2) Reunir en un mismo proyectos recursos fundamentales: talento y dinero

3) Manejar con destreza el crecimiento rápido y poseer la capacidad de tomar decisiones fundamentales en tiempo real.

Manteniendo siempre esta premisa en mente, el paso de una idea a una auténtica oportunidad de negocio consiste en:

A) Una proposición con valor añadido (NT: esto es lo de resolver siempre un problema),
B) que sea técnicamente factible,
C) con una propiedad intelectual muy strong,
D) con ventajas competitivas en el mercado,
E) dirigida a un mercado potencial perfectamente analizado y necesitado de mi producto
F) un modelo de negocio SOSTENIBLE

Esta idea puede estar basada en una tecnología revolucionaria y disruptiva o en la evolución de una ya existente; y puede estar basada en un mercado ya definido o puede crear un un nuevo mercado.  Pero tenemos que tener claro en cual de estos puntos estamos.

(NT: Pueden parecer epígrafes muy evidentes pero tener este esquema delante de tus narices y mirarlo y remirarlo mientras das vueltas a tu idea ayuda, y mucho.
Palabra de Rubia). 

PD: Recomiendo fervorosamente leer Technology Ventures, libro de Dorf y Byers.

EL DÍA QUE STEVE JOBS ME RETUITEÓ… AISH

EL DÍA QUE STEVE JOBS ME RETUITEÓ… AISH

VA A SER QUE TENEMOS MUCHOS PROBLEMAS…

Todavia escucho en mis noches de insomnio una máxima estanfordesa: «Nadie va a pagarte por una idea que no solucione un problema. Ofrece una solucion a alguien y pagará por ella.» De tan evidente es estúpida, pero a mi me viene muy bien recordarla de vez en cuando.

Y eso ha ocurrido esta semana, mientras leía un articulo firmado por Jeremy Caplan para Poynter: «¿Como pueden identificar oportunidades los periodistas emprendedores?» (How entrepreneurial journalistes can identify opportunitie?). Caplan da un paso mas a la frase estanfordesa, al matizar el tipo de problemas a los que un emprendedor se enfrenta: hay problemas que afectan poco a mucha gente y hay problemas que afectan mucho a poca gente.

No se moja Caplan con posicionar claramente el periodismo en ninguna de las dos opciones, pero lo que sí propone es un ejercicio práctico, digno de la D-School, lo que quiere decir que, en apariencia es gilipollesco, pero clarifica y ayuda mucho cuando no se sabe por dóde empezar.
Toma tres folios y anota en cada uno de ellos tres pain points muy concretos del periodismo actual. A continuacion, dale la vuelta a tu papel y escribe una posible solución para cada uno de los problemas. Y ahi tendras, de un vistazo, nueve ideas sobre las que pensar.

Muévelas, repiénsalas, combínalas y arrúgalas hasta la saciedad. Puede que no veas clara la idea de empresa; puede que no tengas noción de por dónde agarrar esas ideas; puede que te bajes a la calle a tomarte una caña insultándonos a Caplan y a la Rubia.

Pero cuantas más veces escribas los problemas, más concretos se vuelven, tanto ellos como las soluciones, hasta que un día das con una idea que te resulte factible. Cuando las otras opciones pasan por seguir mandando el cv a medios de comunicacion con EREs en ciernes o deprimirte hablando sobe «lo mal que está todo», lo de pintarrajear unos folios de vez en cuando no me parece tan mala idea… ¡Y será por problemas que tenemos ahora en el periodismo!

EMPRENDIMIENTO PERIODÍSTICO, ¿UN OXÍMORON?

Pongamos una pizca del espíritu de Silicon Valley en el periodismo. No es que sea la pelma de la rubia la que está otra vez a vueltas con el Valley sino que esta idea ha salido de las teclas del newsosasur, más conocido como Alan Mutter, célebre consultor de medios estadounidenses, que durante años ha cimbreado con elegancia entre periodismo y tecnología empresarial. Pasó de pulir brillantes titulares en el San Francisco Chronicle a ser el CEO de tres start-ups en Silicon Valley.

El newsosasur se ha especializado en emprendimiento periodístico, que aunque en España nos parezca un oxímoron, en realidad existe en el mundo exterior.

Cuando estudié periodismo en España me enseñaron que había que lograr un papelito llamado título y correr con él a hacerse un hueco en El País o, en su defecto, en el diario regional que tuviera más a mano, mientras que en el hogar familiar me empujaron a mandar el santo curriculum a TVE o, en su defecto, a Antena 3 o Tele5, para quedarme bien sentadita en la misma mesa para los restos.

La primera vez que me desvirgué en esto del emprendimiento periodístico fue, ya talludita, hace unos meses en Stanford, con mi asignatura Digital Media Entrepreneurship, en la que la gran Anne Grimes nos juntó a periodistas, desarrolladores y economistas, y nos puso a pensar y poner en marcha nuevos proyectos periodísticos, en los que la tecnología era tan importante como el modelo de negocio y los contenidos. Los MBAs aprendieron qué es eso de estructurar contenidos, los desarrolladores se convencieron de que los agregadores no son la gran salvación y yo me dí cuenta de que no tenía ni repajolera idea de la cantidad de números y programación que hacen falta para materializar una buena idea en un prototipo.
De allí salieron proyectos como noticias de radio a la carta basadas en la geolocalización o una start-up de noticias interactivas en Html5. Y nadie se plateó si el CV era mejor en .doc o en .pdf.

Aunque parece que por aquellas tierras andan más sueltos con el emprendimiento, el newsosaur no lo ve nada claro y está convencido de que las grandes empresas de comunicación necesitan una buena dosis de lo que él llama “el ADN de Silicon Valley”. Mutter alega dos razones:

-La aversión al riesgo de los medios tradicionales ha hecho que hayan perdido relevancia ante otros productos digitales por los que el público comienza a decantarse.

-Las nuevas tecnologías impulsan nuevos modelos de negocio y debilitan el modelo tradicional.

Mutter recomienda a las empresas periodísticas que tomen el mindset de las start-ups de Silicon Valley, que no tienen miedo al fracaso y se lanzan al prueba-error para experimientar con las nuevas tecnologías. “Pensad y actuar más como emprendedores techies”, recomienda newsosasur.

Lancémonos pues al emprendimiento periodístico, dentro o fuera de las grandes empresas de comunicación, y pongamos un poco de ese espíritu del Valley en las noticias con alegría y alborozo cuan si fuéramos Julie Andrews: "Con un poco de azúcar esa píldooraaaaa"

CUANDO DEL VALLEY VUELVAS…


…Continua pedaleando por las calles madrileñas con el mismo fervor que lo hacías en Palo Alto, pero espoleada ahora por el coro de claxons y los aullidos de los taxistas.

…Sigue sonriendo a todo el que te cruces, aunque te miren anonados, convencidos de tu ciclotimia o ebriedad.

…No olvides respirar el aire fresco y vigorizante que emerge del saludable asfalto, casi similar a los jardines estanfordianos.

…Tienes la obligación moral de ser alcaldesa en Foursquare, así que haz el checking cuando entres en Alcampo y bar El Chamizo con la misma alegría y destreza que lo hacías al cruzar la puerta de Facebook o de Wine Room.

…Escruta tras cada basurilla tirada en Malasaña, porque nunca sabes si lo que corretea con destreza es un gato o un mapache nostálgico.

…Tuitea con constancia el calor que sufres bajo el pertinaz sol para que alguien se apiade de ti y te invite a tomar las aguas, porque no importa que ya no puedas flotar en tu propia piscina. 

Porque, efectivamente, la rubia ha vuelta del Valley. He vuelto por mis fueros para regresar a mis quehaceres periodísticos. 

Sin embargo, tras seis meses intensos –en los que, igual ya os habeis percatado, no sólo me he dedicado a estudiar en Stanford– parece que el famoso mindset del valley, se ha apoderado de mi rubiedad.  

Sigo con el blog abierto, porque los proyectos en Silicon Valley también siguen abiertos e iré poco a poco contándolos. 

 Como si de círculos googelianos se trataran, estos son los conceptos e ideas que rondan por mi mente y que defenderé desde este lado con el total desequilibrio que me caracteriza: 

 

#Desgin Thinking 

 

#Emprendimiento

 

#Lab of new journalism

 

#Apps

 

#Entrepreneurship on new media

 

#Innovation

 

#Innovation

 

#Innovation

 

Y, avisados quedáis:  nada logrará minar el buenrrollismo californiano instalado en mi persona. He aparcado la bici, pero he cogido la Vespa. Y va todavía mucho más rápido.

 

 

EL RESTAURANTE DE GOOGLE DONDE COME STEVE JOBS


Así son en el Valley, mucho más europeos que los que llevamos el esperanto grabado a fuego, y este europeísmo lo he visto yo en Calafia, uno de los restaurantes más famosos de Palo Alto. Por principio, si en España una guía te recomienda un lugar ubicado en un centro comercial  como uno de los mejores hitos gastronómicos de una ciudad piensas que: o la guía es una mierda o la ciudad es una mierda. 

 

Sin embargo, ahí está Calafia, perfectamente ubicado en su moll paloaltés, que es un centro comercial mono, no lo vamos a negar, pero centro comercial al final y al cabo. Aparte de su ubicación, ni la comida es para morirse de rica, ni el local es el más bonito de Palo Alto. Y, entonces, ¿por qué he ido más de una veintena de veces en los últimos tres meses? Una es rubia, pero tampoco gilipollas, ( en realidad quería yo afirmar que mi rubiedad es producto de los químicos y no natural, pero no quiero que nadie se me soliviante…) 

 

Calafia es el restaurante propiedad de Charlie Ayers, el chef de los cuarteles generales de Google, en Mountain View. Y, esto, en el Valley, puntúa doble. Ayers, listo él, percatóse de que lo de dar de comer a los del buscador vestía mucho y se lanzó a escribir un libro y a abrir un restaurante: Food 2.0 arrasa en ventas y Calafia está siempre hasta los topes. 

Desde que me enteré de la historia, mi snobismo techie me ha llevado al restaurante reiteradamente. El brunch de los domingos es bastante agradable, ciertamente, siempre y cuando no oses beber un sorbo de su café: el bacon crujientillo como sólo mis americanos lo saben hacer, esos huevos revueltos babeantes, ese hash potato sabrosillo… 

 

Evidentemente, no soy la única que ha peregrinado reiteradamente a modernear en Calafia. ¿Quién es el moderno por excelencia? ¿Quién es el más trenddy de todo Silicon Valley? Mi Stve Jobs, por supuesto. Y, ala, allá que se deja caer él, de temps en temps, por Calafia. 

Ve una las pujas por quién es la compañía más influyente, si Apple o Google; contemplo cuan madre preocupada la batalla entre iPhone y Android; veo los esfuercillos del Galaxy por intentar ser de mayor un iPad; miro orgullosa cómo me está creciendo en aplicaciones el Market, que un año de estos alcanzará a mi App Store… 

 

Pero nada de esto parece importar en Palo Alto. No hay competencia, ni rencilla techie que no pueda unir un buen bacon churruscadillo. !Que viva el europeísmo!

RECUERDA CUANDO ERAS UN NIÑO… Entrepreneurs can change the world

SILICON VALLEY, LA TIERRA DEL LET’S DO IT!!

Una de las frases que más se repite en Silicon Valley es Let’s do it  y no, no tiene ninguna relación con tomar fuerzas para entrar en un bar. Salvo los mapaches –a los que las dimensiones de su tripa les impide corretear a mayor velocidad- aqui el personal va a toda caña, y el que no anda rápido se queda en el camino, sin contemplaciones. El Valley es el ecosistema de los dedos veloces y las mentes despiertas,  la auténtica ley del más fuerte. 

Esto de meter la quinta todo el rato se da, sobre todo, a la hora de emprender, de crear tu start up. Aquí, el paso de una idea a una empresa es breve, muy breve y esta velocidad de vértigo viene dada por una frase: let’s do it!

Si se masca una idea en el ambiente, inmediatamente se convoca un kick off brainstorming, que aunque suene asi no hace daño. Cuando me invitaron a mi primer  kick off brainstorming pensé que esto sería como cuando en España hablas de alguna idea con tus amigos. Es decir, quedas a tomar unas cervezas con unos amigos, todos gritando a la vez, verbalizando sin parar el cuento de la lechera y, cuando ya llegas a las copas, hasta has decidido el nombre de la empresa. Lástima que la resaca del día siguiente impida que la mayoría nos acordemos de las fantásticas ideas y el dolor de cabeza fulmine toda intención de llevarlas a cabo.

Sin embargo, en mi kick off brainstorming paloaltés se bebía ice-tea, y los participantes llevaban las ideas y el posible modelo de negocio escrito en tu iPad, Android o incluso en un papelillo de toda la vida, hasta que la conversación derivó en un Google Doc compartido entre los asistentes. Y lo que me ahorré en Ibuprofenos, qué cosa…

Este afán Let’s do it lleva a que, el paso para realizar el prototipo sea también muy muy rápido. De hecho, mi ohíes nos los inculcó a fondo en Stanford: si al cabo de tres meses todavía no tienes el prototipo y una noción de cómo monetizarlo, KILL IT, es decir, olvida tu proyecto y a por otra cosa, mariposa (me apasiona esta frase desactualizada…). 

Tampoco la velocidad decrece ante las trabas burocráticas o administrativas. Si quieres incorporar una empresa extranjera a EEUU o abrir una nueva compañía en el país lo puedes hacer rápidamente en Delawere, por unos 300 dólares y muchos de los acuerdos económicos entre empresas son verbales y se cierran por teléfono. 

En el Valley no se anda, se corre, se acelera, se adelanta.

El Golden Gate escondido entre la niebla (Taken with instagram)

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Taken with Instagram at Antonio’s Nut House

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