SILICON VALLEY, LA TIERRA DEL LET’S DO IT!!

Una de las frases que más se repite en Silicon Valley es Let’s do it y no, no tiene ninguna relación con tomar fuerzas para entrar en un bar. Salvo los mapaches –a los que las dimensiones de su tripa les impide corretear a mayor velocidad- aqui el personal va a toda caña, y el que no anda rápido se queda en el camino, sin contemplaciones. El Valley es el ecosistema de los dedos veloces y las mentes despiertas, la auténtica ley del más fuerte.
Esto de meter la quinta todo el rato se da, sobre todo, a la hora de emprender, de crear tu start up. Aquí, el paso de una idea a una empresa es breve, muy breve y esta velocidad de vértigo viene dada por una frase: let’s do it!
Si se masca una idea en el ambiente, inmediatamente se convoca un kick off brainstorming, que aunque suene asi no hace daño. Cuando me invitaron a mi primer kick off brainstorming pensé que esto sería como cuando en España hablas de alguna idea con tus amigos. Es decir, quedas a tomar unas cervezas con unos amigos, todos gritando a la vez, verbalizando sin parar el cuento de la lechera y, cuando ya llegas a las copas, hasta has decidido el nombre de la empresa. Lástima que la resaca del día siguiente impida que la mayoría nos acordemos de las fantásticas ideas y el dolor de cabeza fulmine toda intención de llevarlas a cabo.
Sin embargo, en mi kick off brainstorming paloaltés se bebía ice-tea, y los participantes llevaban las ideas y el posible modelo de negocio escrito en tu iPad, Android o incluso en un papelillo de toda la vida, hasta que la conversación derivó en un Google Doc compartido entre los asistentes. Y lo que me ahorré en Ibuprofenos, qué cosa…
Este afán Let’s do it lleva a que, el paso para realizar el prototipo sea también muy muy rápido. De hecho, mi ohíes nos los inculcó a fondo en Stanford: si al cabo de tres meses todavía no tienes el prototipo y una noción de cómo monetizarlo, KILL IT, es decir, olvida tu proyecto y a por otra cosa, mariposa (me apasiona esta frase desactualizada…).
Tampoco la velocidad decrece ante las trabas burocráticas o administrativas. Si quieres incorporar una empresa extranjera a EEUU o abrir una nueva compañía en el país lo puedes hacer rápidamente en Delawere, por unos 300 dólares y muchos de los acuerdos económicos entre empresas son verbales y se cierran por teléfono.
En el Valley no se anda, se corre, se acelera, se adelanta.
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